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Un poco sobre el mundo del Lenguaje de Señas Mexicano

Un poco sobre el mundo del Lenguaje de Señas Mexicano

¿Has oído del LSM? Quizá, probablemente no. Yo no sabía qué era hasta hace unos años, sin embargo, recientemente ha tomado más fuerza en algunas secciones de México, así que antes de continuar, empecemos por lo básico.

¿Qué es?

Sus siglas significan Lengua de Señas Mexicana y según el Consejo Nacional para el Desarrollo y la Inclusión de las Personas con Discapacidad (2016) “es la lengua que utilizan las personas sordas en México; […] se compone de signos visuales con estructura lingüística propia, con la cual se identifican y expresan”.

En otras palabras, es la manera de comunicarse a base de señas, gestos y movimientos corporales en este país, creado y utilizado principalmente por gente con problemas auditivos o sordera, lo que nos lleva a la siguiente pregunta:

¿Mexicana? ¿No es un lenguaje universal?

No y es debido a distintos motivos. Empecemos con un ejemplo sencillo: en Estados Unidos no bailan igual que Brasil (o por lo menos, no suele ser así), por lo que la seña “bailar” sería distinta dado que así es como lo conocen en su país.

Ahora bien, es claro que el Inglés y Portugués no tienen la misma gramática, ortografía ni semántica, sus formas tanto oral como escrita son distintas. ¿Cómo harían para ponerse de acuerdo a qué orden seguir o qué movimientos serían más indicados? Si en un país para preguntar se utiliza primero el sujeto y luego el complemento, pero en otro es al revés, ¿cuál sería correcto seguir? ¿y si un ademán que en Estados Unidos no tiene significado, en Brasil es una ofensa? ¿no habría malentendidos a pesar de que ya hay un sistema creado? ¿y cómo sería entre naciones que comparten un mismo idioma?

Imaginemos a Colombia y Argentina: ambos usan el Español, de esta manera no habría dificultades en cuanto el orden o la forma de las palabras, así que: ¿dónde está el problema?

Verás, cada idioma en el mundo lleva consigo su cultura, parte de su nacionalidad; esto se distingue con el acento, el tono, el ritmo, la dicción, entre otros aspectos. Algo similar ocurre con la Lengua de Señas y esto es en los movimientos corporales. Cada persona tiene gestos característicos por lo que al comunicarse utilizando este sistema añade un poco de su esencia, su forma de ser, velocidad y claridad, entonces esto se convierte en una especie de teléfono descompuesto debido a que si alguien entendió una seña diferente, mostrando un dedo más, uno menos, o en dirección contraria a la que es, modifica el gesto, y al compartirlo o aumenta la variedad de signos, o confunde a los demás. Créeme, hay palabras que tienen hasta cuatro maneras distintas de decirse y en ocasiones se debe a que alguien no conocía dicha seña así que inventó una forma de decirlo. Interesante, ¿no?

Volvamos a la cultura: Localismos, modismos, groserías, coloquialismos, ¡en fin!, todas aquellas expresiones dominadas por un sector específico de la población, así como en algunos países se le dice frutilla a la fresa o zumo al jugo, son confusas, y si de un país a otro varían los significados, la tarea de seguir las mismas reglas en extensiones tan grandes se complica más y más, con solo decir que incluso de una ciudad a otra hay algunas palabras con un gesto totalmente distinto.

Resumiendo: hay una Lengua de Señas por país debido a que incluye gran parte de su identidad tanto nacional como personal, lo que permite que sea un lenguaje en constante desarrollo.

En otras palabras, es muy difícil aprenderlo ¿o no?

No realmente. Así como cualquier otro idioma requiere constante práctica, y si es posible, acompañado de otro aprendiz o alguien con mayor experiencia, pero te puedo asegurar que en una hora aprendes lo básico para expresarte sin problemas, es más, las personas sordas suelen emocionarse cuando alguien muestra interés por su lenguaje, y mientras lo hagas con respeto, se animarán a compartirte parte de su mundo.

Desafortunadamente no hay muchos lugares donde enseñen la Lengua de Señas o personas que sepan de ella, ya que quienes investigan al respecto o la conocen suele ser por algún conocido que forme parte de la comunidad sorda, ya sean personas con o sin esta condición, familiares, maestros, psicólogos o profesionistas relacionados. Esto afecta debido a que si quienes utilizan la Lengua de Señas es un sector mínimo de la población, ¿entonces cómo se comunicarán con las demás personas?, ¿te imaginas a un niño perdido incapaz decir dónde vive y de comprender lo que le dicen por tener una discapacidad auditiva?, ¿qué haría una persona sorda si es acusada injustamente de un crimen y no hay nadie que le explique la situación ni mucho menos ayudarle? No solo abre una enorme barrera lingüística, sino que obstaculiza situaciones tanto cotidianas como de carácter delicado.

Por distintas cuestiones, empecé a aprender esta lengua en una asociación de mi ciudad y hoy en día estoy contenta por haber tomado estas clases, pues no solo me han enseñado un idioma sino también un mundo que jamás había imaginado; es por esto que quiero compartirte un poco de lo que he aprendido.

Lo más básico

A pesar de tener su abecedario como en todo lenguaje, no se basa totalmente en el deletreo, ¿te imaginas platicar con alguien letra por letra “h-o-l-a, c-o-m-o e-s-t-á-s, y-o s-o-y…”? Sería muy cansado, no solo para quien está hablando sino también para la vista y memoria del receptor, quien te aseguro que ya habrá olvidado la primera parte, lo que hará que repitas el mensaje creando más confusión y bueno, mejor evitarlo.

El alfabeto es utilizado en situaciones muy específicas como los términos cuya seña desconocen, no recuerdan o que no poseen una todavía, esto suele ser cuando una palabra es poco común, extranjera o repentinamente famosa (de esas que se inventaron y de pronto son virales como lo fue Facebook en su momento). Pero más que nada, se deletrea cuando hay presentaciones y se conocen por primera vez dando paso al apodo, que es una seña personal para identificarse sin tener que decir todas las letras cada vez que le mencionen, esto suele incluir la inicial de su nombre y alguna característica física (cabello ondulado, lentes, nariz grande) o de su personalidad (sonriente, serio), no obstante, debo recalcar que estos apodos solo pueden ser creados por personas sordas.

Dicho esto, cada palabra está conformada por una seña que incluye la posición y movimiento de la mano, pero también las expresiones faciales y movimiento corporal. Quiere decir que si la palabra es “bailar”, no es mover una mano y ya, por el contrario, es mover los hombros como si realizaras la acción; si la palabra está relacionada a algo positivo como alegría, felicidad, sonriente, emoción… adivina: tú cara debe manifestarlo, sería extraño si hablaras de una buena noticia pero mostraras un semblante deprimente.

Una manera muy divertida de practicar sin compañía es aprendiendo canciones, las más comunes suelen ser “Señor Sol” de Juan Gabriel, “Sueña” de Luis Miguel, “Las Mañanitas” o “Despacito”, aunque son solo sugerencias.

Aunque parezca evidente, la dirección hacia la que se realiza la seña puede definir una palabra totalmente distinta, como son los casos de chisme y viejo, chile e hipócrita o amarillo y auto, de igual manera, si el movimiento es de lado a lado o circular también afecta como las señas para los días de la semana y los meses.

Por último: “sordomudo”, el término que te recomiendo evitar lo más posible ya que con ésta “asegurarías” que no pueden hablar, lo cual es incorrecto. Las personas sordas tienen su afección en la audición, no en la garganta, lengua o alguna otra parte vinculada a la expresión oral y es debido a esto que muchos encuentran tan ofensivo a este concepto. Lo correcto sería preguntar directamente cuál es la palabra apropiada, pero lo más común es decir “sordo” o “persona sorda”, remarcando siempre que antes de cualquier condición o característica, es una persona.

Una pequeña anécdota

Una vez fui a una tienda y vi a un niño hablando en señas con su mamá mientras le indicaba un juguete. Cuando me miró, le hice señas de que no lo rompiera, a lo que él se sorprendió, preguntándome si le entendía. No tardó en comentárselo a su mamá, con quien platicamos un rato. Es curioso como un pequeño gesto puede provocar tanta emoción, lo que me hace reflexionar… ¿con cuántas personas habrá intentado hablar sin que lo comprendieran?, ¿cuántas veces se habría desanimado?, ¿habrá muchas personas en su entorno que se comuniquen en lengua de señas con él?

Tristemente, no todas las personas con discapacidad auditiva o problemas del lenguaje tienen el apoyo de sus familias, en sus escuelas, recursos para un intérprete, cirugías o aparatos auditivos. De acuerdo con las estadísticas más recientes del Censo de Población y Vivienda hecho por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), aproximadamente 700,000 mexicanos presentan problemas auditivos o sordera, contando con 40 intérpretes certificados de LSM.

Por todo lo anterior siento que aprender LSM es una experiencia enriquecedora tanto para nosotros como para quienes necesitan de ella.

Y tú, ¿te animas?

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