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TDAH, el trastorno invisible

TDAH, el trastorno invisible

TDAH EL TRASTORNO INVISIBLE

El 60, 70 y hasta 80% del Tratamiento está en la familia.

Mi primer hijo tuvo un desarrollo notable comparado con los demás niños de su edad, caminó antes de tiempo, reguló muy pronto sus esfínteres, él no miraba caricaturas, le encantaban los canales de Discovery Planet, y similares, no jugaba con los demás niños, siempre tenía una actividad distinta, por ejemplo: mientras sus compañeros se la pasaban en los juegos, el leía cuentos o historias de dinosauros, especies marinas, submarinas, esto en edad de kínder. Creí que era normal, cuestión de gustos, creía que su energía era notable, sería un gran deportista. Me sorprendía con frases como: ¿Sabes que hay dos tipos de pirañas? ¿Sabes que existen tanta variedad de víboras? Y las mencionaba una a una mientras yo lavaba trastes o cocinaba, aún recuerdo su cara de asombro a los 4 años mientras me contaba y así con cada tipo de animal sobre la faz de la Tierra, algunos que nunca en mi vida había escuchado los nombres o adjetivos.

Pero… cuando esta habilidad sobrepasa las reglas del aula escolar, de la guardería, el kínder, la primaria, y comienzan a llegar las quejas constantes, la falta de trabajos en clase, ausencia de tareas, comprar diariamente su material, bañarlos, vestirlo y ver en 5 minutos como que no lo hiciste, estar detrás de mi hijo desde kínder hasta preparatoria, era como cursar como cursar nuevamente la escuela. Cada día me sentía mas frustrada y deprimida. Todo mundo me etiquetaba y decía frases como:

  • ¿No puedes con él?
  • Lo consientes demasiado…
  • Necesita su mama en casa…
  • El niño no tiene nada… sólo necesita disciplina
  • Tú no lo conoces, te la pasas trabajando, que sabes de ellos (tengo tres hijos)

Y un sinfín de frases, desde tu familia, tu marido, tus amigas, compañeros de trabajo, maestros de la escuela, y la lista puede ser infinita.

Aún recuerdo cuando recibí el diagnostico de mi hijo: TDAH mixto. ¿Qué es eso? No tenía idea de cómo es, porque, había tantas preguntas en mi cabeza, tanto que entender…

Imagen: Escola Galega de Saúde para Cidadáns.

No alcanzaba a hilar ideas, de porqué mi hijo había adquirido, o qué demonios era, eso que el médico había colocado: TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad) Mixto, seguido de una cantidad de fármacos, y solicitudes de estudios, que el alma se me heló, si yo veía a mi hijo completo, bien, feliz, alegre, algo inquieto, siempre pensando que era propio de su edad.

Sin embargo, fue expulsado de 3 kínderes distintos, mi matrimonio se fracturó, la primaria se volvió una estira y afloja, siempre viendo la cara de los maestros, cuando en realidad odiaba tanto poner buena cara, tratando de no llorar delante de los maestros. ¿Qué más podía hacer?

Lo lastimé tanto, le castigué tratando de encajar en la sociedad, de satisfacer a mi familia, a sus maestros, “educando correctamente a mi hijo” cuando en realidad la que tenía que entender el Trastorno era YO. Él era feliz, él es completo, él es un ángel que llegó a mi vida a enseñarme tanto.

Cuando logré entender esto, tomé mi familia, y dejó de importarme las etiquetas de los demás, lo que nos señalaban mal en mí o mi familia, no es fácil, me costó mucho capacitarme, atenderme y conocer del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad:

  • ¿Qué es?
  • ¿Cómo es?
  • Técnicas y Estrategias en Casa
  • Técnicas y Estrategias en el Aula
  • Desarrollo de habilidades sociales
  • Cómo hacerlo responsable de su trastorno
  • El cuidador del TDAH
  • Inteligencia Emocional
  • Y te puedo nombrar tantos títulos más que no acabaría porque aún sigo estudiando el maravilloso mundo del cerebro y sus emociones.

¿Sabes cuánto tiempo me llevó entender que sólo éramos mis hijos y yo? Muchos años, mientras batallamos tanto con el entorno sociocultural y sociofamiliar, que lo único que logré fue depresión, frustración, y la fractura familiar, hasta que llega un punto de basta.

Si los demás no te quieren como eres, no los puedes cambiar, la que debe entender que es distinta, eres tú, que tus hijos son peculiares, que tu familia afortunadamente es distinta y que los demás pueden hacer de su vida un papalote.

Cuando ingresó mi hijo a la Secundaria, comencé a trabajar con él.

¿Asombroso, no? ¿antes que hacía? Dejaba todo a los profesionales, a los especialistas, y me limitaba a pagar y medicarlo.

Muchos papas tenemos miedo al medicamento, pero, te soy honesta, cuando él tomaba su medicamento yo podía descansar.

Sin embargo, cuando comencé a trabajar con él, de verdad, tomar la parte del tratamiento que me corresponde, no fue fácil, pero fue más que asombroso, el vínculo afecto-materno roto se restauró, dejo de tomar su medicamento, controla perfectamente sus impulsos, sus agresiones desaparecieron, su hiperactividad la canalizamos a otras áreas donde se desenvuelve perfectamente, se llena de actividades como yo, y me recuerda tanto a mí cuando estaba soltera.

Imagen: Webconsultas

Mi vida no ha sido fácil, supongo que la de mis hijos tampoco, el tratamiento es caro, es inversión de tiempo y dinero.

Hace unos meses tuve que ir a la Preparatoria donde cursa la carrera de Técnico en Enfermería, acudí a un llamado de la dirección, obviamente, iba con mis pensamientos: ¿ahora qué hizo? ¿Qué parte no entiende? ¿Si todo va tan bien en casa… que pudo haber pasado? Cuando ingreso al salón, la profesora me dice: “Es usted la mama de Lalito”, me quedé helada y asenté con la cabeza, y comencé a mirar el suelo, había como tres maestros dentro del aula, y éramos los únicos, mi hijo y yo, ningún otro Papá o Mamá. Mi primer pensamiento: Lo van a expulsar.

Acto seguido: “Señora, permítame felicitarla, tiene un chico excelente, déjeme decirle que se le ha llamado fuertemente la atención a su hijo es incapaz de contestar o faltar el respeto ni con la mirada, su avance fue muy notorio este semestre comparado con el anterior, tiene un gran chico”.

Levanté la cabeza y con asombro volteé a mirar a mi hijo, comencé a llorar, y le dije: “Maestra, es la primera vez que me dan un comentario así de mi hijo, su TDAH para mí ha sido muy frustrante en las escuelas, siempre ha sido un calvario, no logran entenderlo”.

Profesora: “Señora, con más razón, ha hecho un excelente trabajo con su hijo”.

Estaba tan contenta de que no lograba decir una palabra más, no lo podía creer, estaba en shock, abracé a mi hijo y caminamos juntos a la parada del bus.

Cuando lo comenté con mis otros hijos en la cena, uno se burló y mi hija me dice: ¡de verdad, ¡¡¡qué bien!!!

Sigo trabajando con él y con su hermano, quien fue diagnosticado hace 3 años con TDAH, donde predomina la hiperactividad. Además de tener depresión y ansiedad, sigo impulsando y trabajando con mis tres hijos, trabajo en mí misma, no tengo marido, y ellos no tienen padre, mi familia piensa que estoy igual de loca que mis hijos, pero lo único que hice fue: Aprender a Vivir con TDAH.

Tenemos una discapacidad para interactuar con la sociedad, demasiada hiperactividad que nos permite realizar varias actividades a la vez, es un trastorno hereditable, esto quiere decir que alguien en mi familia lo tiene, y que mis hijos, mis nietos y mi descendencia tendrán TDAH.

Mis hijos no tienen TDAH.

Nosotros somo una familia TDAH.

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