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Suficiente…

Suficiente…

Fueron muchas lágrimas, noches sin dormir, tristeza y demasiado dolor. Llegué a pensar que de ahí no pasaría.

Hubo días más oscuros que la misma noche y noches en las cuales no pude conciliar sueño alguno.

Llena de desesperanza y desconsuelo muchas veces deseé que esto se acabara para poder descansar.

Imagen: Arti-Facto

¡Qué tonta! No valía la pena y ahora lo sé, ni siquiera una de mis lágrimas, pero ahí estaba con el corazón hecho pedacitos.

Tuve que ser fuerte, no dejarme caer ni darme por vencida. Me costó mucho, y hoy me doy cuenta que valió la pena.

Todas las noches le pedía a Dios: sólo el olvido para ya no sufrir. Y así fue, de pronto las cosas cambiaron.

Empecé a vivir por mí, de nuevo la vida tenía color, y yo, ya no era dependiente de nada ni de nadie.

Encontré un sentido, aprendí a vivir por y para mí. Buscando siempre lo bueno en todo y aprovechando las oportunidades.

Imagen: Ellas hablan

Me di cuenta que era suficiente.

Dejé de vivir mis sueños por los de alguien más, de ver por sus ojos, de preguntar si podía hacer, ir o venir.

Puedo decir que volví a nacer, que todo a mi alrededor cambió y yo junto con él. El sol empezó a brillar más bonito y el aroma de las flores se volvió más intenso.

Me di cuenta que soy suficiente mujer para salir de todas las pruebas, de no perder mi esencia y de sonreír a pesar de todo.

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