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¿Pablo Neruda fue asesinado?

¿Pablo Neruda fue asesinado?

Imagino un país convulso, lóbrego, a punto de estallar: Chile. Corría el año de 1973 cuando aún gobernaba Salvador Allende. Y también imagino una voz débil y una pluma moribunda: Pablo Neruda, el gran poeta, al filo del colapso. Se le había diagnosticado cáncer y parecía que sus días estaban contados; no obstante, el día que murió, el 23 de septiembre de 1973, el autor de Canto General, Odas elementales, entre otros títulos, recibió horas antes una inyección en el estómago. Esta versión la contó en 2011 quien fue su conductor, Manuel Araya. «Yo no vi cuando le inyectaron, esto me lo dijo el propio Pablo, momentos después de la inyección».

Dicho evento, aumentó las sospechas de que el exdictador chileno, Augusto Pinochet, mandó envenenarlo. Pero… ¿por qué? Porque Pablo Neruda quería derrocarlo.

Imagino un país en la zozobra, entre plegarias cansadas, revuelto en la esperanza brumosa. El 11 de septiembre, Augusto Pinochet comandó un golpe de Estado, evento en el que murió el hasta entonces presidente de Chile, Salvador Allende.

Y también imagino un país vencido, sin paz y sin voz, sin libertad y sin cantos, sin belleza y sin poesía. El funeral de Pablo Neruda reunió a miles y miles de personas que se dieron cita para darle el último adiós. Pero cuando se es tan grande, tan universal, tan oceánico y; sobre todo, tan querido, ¿de verdad existe un último adiós, de verdad se puede despedir para siempre a quien fue el más grande poeta del país?

Científicos proponen que Pablo Neruda no murió a causa del cáncer de próstata que padecía, pese al certificado que expidieron las autoridades: «Caquexia cancerosa. Cáncer próstata. Metástasis cancerosa». Esta hipótesis se basa en las bacterias altamente mortales que descubrieron en un molar del poeta, luego de que el juez Mario Carroza, en 2013, ordenara la exhumación de los restos del autor de Veinte poemas de amor y una canción desesperada para enviarlos a laboratorios de genética forense en Canadá y Dinamarca.

Niels Morling, quien participó en el análisis, integrante del Departamento de Medicina Forense de la Universidad de Copenhague, dijo: «No había señales de caquexia. Al momento del deceso era un hombre obeso. Todas las demás circunstancias en la última fase de su vida apuntan a algún tipo de infección».

Hasta hoy nadie puede asegurar que el poeta, nacido el 12 de julio de 1904, fue asesinado, ya que el tipo de bacterias descubiertas en sus restos también se encuentran en la tierra. La moneda aún está en el aire, mientras los versos de Neruda, quien en realidad se llamó Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto, aún cantan, aún emocionan, vibrando desde Isla Negra hacia todo el globo.

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