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Nunca es tarde para aprender

Nunca es tarde para aprender

¿Por qué pensamos que después de cierta edad ya no podemos aprender?

Te voy a contar cómo la sociedad nos hace creer que después de los 50 años ya no podemos aprender. Esto no es verdad, pues todos podemos desarrollar nuevas habilidades.

Cuántas veces has escuchado que la gente dice, o tu mismo has dicho: “Ya estoy grande para aprender” o “Ya no estoy en edad de hacer esas cosas” ¿Muchas? Yo creo que más de las que puedes recordar.

Hay varias razones por las que pensamos en algún momento que ya no tenemos la capacidad de aprender nuevas cosas, una de ellas es la presión que el medio ejerce sobre nosotros, por ejemplo, tenía un amigo al que constantemente le decían en su casa que “el tiempo se le estaba pasando” sin poder encontrar un mejor trabajo; por otro lado, también sentía presión en su empleo. Tenía compañeros más jóvenes que recibían un ascenso en poco tiempo, mientras que él continuaba en el mismo puesto.

Esto lo hacía sentirse deprimido y frustrado. Por otra parte, tampoco estaba creciendo intelectualmente, pues el poco tiempo que le quedaba en el día lo utilizaba para dormir y se sentía estancado ¿Crees que se sentía motivado por algo?

La edad para aprender no tiene límites

Por otro lado, la necesidad de aprender el uso de nuevas tecnologías ha hecho que las personas adultas nos sintamos un poco rezagados ante las nuevas generaciones. Sin embargo, recientes estudios afirmar que la edad para aprender no tiene límites ¿Cómo sucede esto?

Si bien con el envejecimiento nuestro cuerpo se ve afectado, ya que nuestros músculos se vuelven menos flexibles, entre otras cosas, esto no impide que podamos aprender al mismo ritmo que los más jóvenes. Un artículo publicado en The New York Times titulado “How to train the aging brain” explica que, si un adulto mayor ejercita su cerebro, puede resolver problemas más rápido que un joven.

Por ejemplo, en fechas recientes un grupo de adultos mayores, de entre 55 y 84 años, concluyó un diplomado en la universidad Autónoma de Nuevo León (UANL). La señora Rosaura Ocañas, con 84 años, egresada del diplomado comentaba: “Mi motivación siempre fue el aprender. Próximamente buscaré algo más en lo que pueda inscribirme para seguir preparándome”. Pero ¿cómo podemos ejercitar nuestro cerebro?

¿Y si aprendemos un idioma…?

Una buena manera de ejercitar nuestro cerebro es aprender un segundo idioma, por ejemplo el inglés. Los investigadores confirman que las personas multilingües sufren 5 años más tarde de las enfermedades neurodegenerativas. Es como como si lleváramos nuestras neuronas al gimnasio y las ejercitamos para ponerlas en forma. Cada vez que aprendemos algo se activan nuevas conexiones entre ellas, lo que aumenta nuestra flexibilidad neuronal y nos beneficia a nivel mental.

Los beneficios de aprender pueden ser variados 

Aquí te dejo los más importantes

  • Las personas que mantienen su cerebro activo tienen 2.6 menos probabilidades de desarrollar alzheimer y demencia.
  • Aprender nos ayuda a sentirnos más jóvenes

Es cierto que los niños aprenden más rápido a pronunciar un idioma, pero los adultos tenemos tres puntos a nuestro favor: 

  • La motivación
  • La organización y las técnicas antes aprendidas
  • Las personas que ya aprendieron un idioma tienen mayor facilidad para adquirir otro

¿Y cómo nos puede ayudar la vitamina B?

De una manera muy simple. Sólo pensemos, según las investigaciones, entre el 5 y el 15% de los adultos mayores tiene deficiencia de Complejo B, lo cual les perjudica a nivel neurológico y hematológico. La vitamina B12, por ejemplo, regula la memoria y, en ciertos casos, como lo demostró un estudio realizado en la Universidad de Chile en un paciente de 59 años, revierte los efectos provocados por la demencia, ya que la misma falta de esta vitamina la ocasiona.

En conclusión, como podemos ver los límites los ponemos nosotros. Todos tenemos la capacidad de aprender a cualquier edad y los estudios e investigaciones lo confirman. ¿Cómo? Primero, tomando la decisión de aprender un idioma, por ejemplo, el cual hará que nuestras neuronas establezcan nuevas conexiones y sean más fuertes, pues esto nos beneficia a nivel neurológico, evitando enfermedades como el alzheimer, además de hacernos sentir más jóvenes, por lo tanto más felices. ¡Claro!, todo esto con ayuda de la vitamina B, la cual hace que nuestros cerebros estén sanos. Esto a cualquier edad.

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