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La Redacción

Mientras la semilla siga germinando, hay esperanza

9 septiembre, 2019

Las condiciones adversas en las que nos encontramos, hoy en día, con referencia al cambio climático, son a simple vista notables, deshielo en los polos, incremento en las temperaturas en las zonas tropicales, ausencia de lluvias o lluvias torrenciales, en lugares donde habitualmente no sucedían, desde el lugar que escribo, estamos entre 28 y 30 ºC con una humedad del 80%, la temporada de lluvias es de mayo a octubre, y este año ha sido irregular, lo han sido los últimos 5 años que de momento recuerdo; el puerto en el que vivo solo es un pequeño ejemplo de lo que sucede a nivel global, debido a  las irregularidades ambientales que hemos impuesto a los procesos naturales, a través de la explotación industrial para satisfacer el mercado de la oferta y la demanda.

¿De quién es la culpa? Ya no hay tiempo para ello, la industria produce y el consumidor hace lo propio, un producto se elabora porque hay quien lo demanda y se siente satisfecho de que exista, los océanos son nuestros vertederos industriales, porque no somos responsables del residuo final, lo primero que debemos reconocer, es que, los problemas ambientales son de naturaleza social y ahí es donde deberíamos comenzar.

Cuestionar el capitalismo sin aplicar una alternativa diferente siempre serán cuestionamientos vacios, que no nos llevaran a ningún lado, por más pequeña que fuere esa alternativa, debe ser significativa para quien la aplica, un camino podría ser la producción de nuestros propios alimentos a través de la agricultura ecológica, generando huertos familiares, urbanos o escolares, cultivar nuestros propios alimentos nos genera una cultura, esta nos educa y crea la conciencia para generar alternativas viables a las impuestas, pero sobre todo, ayudamos a restaurar la tierra y a crea biodiversidad, pues teniendo un huerto generamos un microclima para la visita de organismos polinizadores y aves dispersadoras de semillas, pero lo más importante, trabajamos la tierra de manera ecológica donde miles de microorganismos hacen posible que las plantas se desarrollen, y la cadena alimenticia siga su curso hasta llegar a los humanos, como finales consumidores de los frutos que ofrecen los cultivos. La ecología social reconoce la problemática ambiental como una problemática social e intenta buscar un nuevo equilibrio entre humanidad y naturaleza, ya que la sociedad moderna ha puesto en peligro la complejidad biótica que la naturaleza logro, pues la naturaleza es más que un reservorio de recursos para la disposición humana, vale la pena salirse un poco de la rueda, no es fácil, pero esto ya comenzó, y mientras la semilla siga germinando, hay esperanza.