Luis Márquez y su larga lucha por vivir

Luis Márquez y su larga lucha por vivir
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La historia de Luis Márquez (Luggio Marconni en sus redes sociales) es admirable, es una historia real y provoca una mezcla de sentimientos que van desde la angustia, la frustración, la desesperación, hasta la esperanza, la alegría y un gran amor hacia la vida misma y a sus semejantes.

Poseedor de las Nacionalidades Canadiense y Mexicana, nacido el 11 de Noviembre de 1966, radicaba en Canadá cuando comenzó a presentar problemas de salud por una falla en su hígado. Fue allá donde recibió el diagnostico de Hígado Graso, mismo que evolucionó a Cirrosis Hepática no Alcohólica (NACH). Fue entonces que su Doctora Familiar cometió una terrible negligencia médica al decidir extirpar su vesícula en lugar de extraer un cálculo que a veces bloquean la vía biliar y le provocaba a Luis dolores muy intensos. La vesícula es el principal aliado del hígado para procesar los lípidos (grasas)

A partir de esa negligencia para Luis comenzaron episodios de hemorragias internas, deshecho de heces negras, vómitos de sangre y cansancio extremo, fue así como requirió de recibir transfusiones constantes de sangre y aún así las hemorragias eran tan intensas que su corazón se paraba para evitar que se perdiera la sangre en su cerebro y entraba en coma como un mecanismo de defensa de su cuerpo para evitar que hubiese daño cerebral.

A partir del diagnostico, y de los terribles resultados ocasionados por la extirpación indebida de su vesícula, Luis queda inscrito en un Programa para personas que esperan una donación de hígado. 6 años esperó en Canadá y 5 años más en México. El carácter bondadoso y alegre de nuestro entrevistado le hizo valorar y agradecer cada instante de su vida, el poder respirar, cada aliento que tomó, cada paso que dio, cada beso que sintió, el vuelo de cada ave que vio, cada latido de su corazón, cada Segundo de vida. Nunca se rindió, nunca se dio por vencido, nunca dejó de agradecer cada oportunidad de vida y jamás perdió la esperanza de recibir el anhelado órgano. De acuerdo a sus propias palabras: “Con esa actitud descubrí que los Milagros existen y que yo soy portador de uno de ellos”.

Durante esos 11 años de espera por un donante, Luis sufrió 13 veces sangrado interno quedando prácticamente sin sangre, situación que lo llevo las 13 veces a un estado de coma. Los últimos dos años fueron de un sufrimiento intenso debido a que su hígado cada vez estaba más dañado provocándole ascitis, es decir, acumulación de agua en el abdomen, razón por la cual era indispensable que le practicaran paracentesis (punciones para extraer el liquido acumulado). Estas punciones se fueron haciendo más frecuentes al grado de tener que ir al hospital 2 veces a la semana donde cada vez le extraían de 10 a 12 litros de líquido tóxico.

La Dra. Belinda Martínez, su Hepatóloga, se vio en la necesidad de hablar claramente con Luis y con su Mama, Doña Aurora, para hacerles conscientes de que la situación cada vez era más grave y que veía pocas posibilidades de sobrevivencia de Luis en las siguientes dos semanas. El panorama que se presentaba era de altísimo riesgo, Luis estaba en muy mal de salud, su hígado ya no estaba funcionando y gradualmente lo estaba intoxicando, y aún así se presentara un donante, el pronóstico sería reservado, ya que Luis presentaba un alto grado de desnutrición, bajo índice de plaquetas, una bacteria en vías urinarias, falla renal latente y líquido en los pulmones.

Ante tan desalentadora expectativa, Luis, que nunca perdió su optimismo y esperanza, platicó con su madre sobre lo que ahora enfrentarían juntos: seguir acudiendo a urgencias o vivir plenamente con intensidad los días que le quedaran por delante. Fue entonces cuando recibieron la inesperada noticia de que había un donante para él. Inmediatamente fue trasladado al hospital y directamente a quirófano a la espera del ansiado órgano, que tardó 5 horas en llegar. Ese tiempo fue el mismo que paso Luis anestesiado haciendo la cirugía más riesgosa porque podría haber significado daño cerebral. Una vez en el proceso, el hígado dañado comenzó a generar líquido tóxico, 14 litros en total, aumentando el riesgo de una peritonitis infecciosa. El Cirujano a cargo decide reemplazar el órgano dañado con el hígado donado para detener la generación del líquido tóxico y esa decisión oportuna salvó la vida de Luis. Durante la Cirugía el paciente recibió la transfusión de 9 litros de sangre, 8 de plasma y 16 de plaquetas. Aun con todas las expectativas en contra, la operación fue un éxito rotundo, dando a Luis una nueva vida.

Y con esa nueva vida llegó también otra etapa por la que quien recibe un transplante debe pasar, primero que nada debe permanecer un tiempo en el hospital para ser valorado y controlado a fin de que se recupere por complete, además de que, independientemente del tiempo internado, el receptor del órgano estará sujeto al uso de medicamentos inmunosupresores por el resto de su vida, pues son necesarios para evitar el rechazo del transplante.

Un transplante no garantiza una larga vida, nos comenta Luis, un órgano transplantado es una bomba de tiempo, puede mostrar una adaptación muy buena durante un periodo, sin embargo, de pronto puede presentar fallas, rechazo o cualquier condición adversa que ponga al paciente en tal estado de gravedad que sería imposible enfrentar nuevamente todo el proceso de espera con el alto riesgo de un desenlace fatal.

Manifiesta Luis Márquez que es necesario que la gente esté informada sobre las condiciones por las que atraviesa una persona que recibe un transplante, durante el tiempo de espera de un donador, durante el  proceso mismo de la cirugía de altísimo riesgo, durante la etapa de recuperación y estudios requeridos para que el organismo propio no rechace el órgano transplantado y el hecho de que durante el resto de su vida deberá llevar un control medico estricto con estudios periódicos e ingesta de medicamentos indispensables para su calidad de vida.

Luis renació el 13 de marzo de 2018 gracias a un joven donador de 19 años de San Luis Potosí que al irse de esta dimensión regaló vida a varias personas y a los familiares de este joven que aceptó la donación de los órganos de su ser querido sabiendo que su pérdida tendría un mayor significado al dar vida a otros seres humanos.

Son muchísimas personas con las cuales Luis se encuentra profundamente agradecido, principalmente con su Mamá, quien desde pequeño lo educó para nunca rendirse o darse por vencido y que además no se ha separado de su lado dándole el amor incondicional que sólo una Madre puede dar. Igualmente tiene un sentido de gratitud especial hacia su Hepatóloga, Dra. Belinda Martínez, por haber luchado por él presentando su caso ante el Consejo de Transplantes y haber logrado que se realizara el mismo, amén de que sigue cuidando de su evolución y recuperación.

El resto de los agradecimientos los menciona en sus redes sociales ya que fueron muchísimas las personas de las que recibió apoyo y palabras de aliento.

El renacer de Luis, en su yo más íntimo, lo ha tomado como un Mensaje de Vida, como una Misión que cumplir por el Milagro del que ha sido objeto y a ello se ha abocado desde que comenzó a sentir mejoría y energía vital… Luis ha hecho de la promoción de la Cultura de Donación de Órganos su gran Misión, a fin de realizar esta concientización en todos quienes le vean: ha realizado carreras de 5 kms. para llamar la atención a esta importante labor de dar vida, tras haber vivido. Otra parte de su Misión la esta canalizando a la formación de una Fundación que se dedique a adquirir los medicamentos que los transplantados requieren para el resto de sus vidas. Esta Fundación está en proceso de formación y formalización legal para comenzar a operar.

Luis Márquez, sobreviviente, positivo, optimista, alegre, siempre con una sonrisa alentadora en su rostro, deja este mensaje a nuestros lectores: “Quiero expresar mi más profundo agradecimiento a la vida, quiero que, si este mensaje influye de alguna manera en ti, no te rindas nunca, nunca dejes de ser positivo, nunca pierdas la fe. Pero ante todo, quiero dar a conocer el hecho de que ser donador puede extender y regalar vida a quien ya no tiene esperanza.

¡Vive cuando te vayas!

¡No desperdicies Vida…

Sé un DONADOR DE ÓRGANOS!”

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