Discoteca: álbumes nuevos de La casa azul, Angel Bat Dawid y Marc Anthony

Discoteca: álbumes nuevos de La casa azul, Angel Bat Dawid y Marc Anthony
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La casa azul

¿Cómo refrescar la escena electrónica española del modo más cómodo? Pues con muchas lágrimas.

Eso parece decirnos Guille Milkyway al darle un giro a las canciones de desamor que no encontraron cabida en sus discos anteriores, logrando así un prolongado lamento que parece contradecirse, pero que en realidad suena muy coqueto, fresco y hasta apropiado para tiempos en donde las pistas de bailes ya no son espacio para el entretenimiento sino para el desahogo.

Si bien las letras nos hablan de alguien que padece ante el rompimiento, el electropop que le arropa parece decirnos que no es para tanto, con lo que se nos ofrece una obra igual de contradictoria que la pena que nos embarga cuando por fin desaparece una unión tóxica.

Angel Bat Dawid

La música negra como en enciclopedia. Así suena el debut de Angel Elmore, un álbum que se centra en lo espiritual sin que se note y ese es el toque que lo hace especial, porque no se la pasa diciendo qué debemos sentir, sino que usa voz e instrumentos para hacernos sentir.

Todos los intereses e impulsos de la compositora acerca del tránsito ancestral de la cultura negra por el mundo se encuentran expuestos en este disco. Más que un intento cerebral es una exposición emocional construida con una base jazzística aderezada con coros infantiles, muchos sintetizadores y un anhelo constante de igualdad.

Se trata de un himno íntimo que realza su calidad multi instrumentalista, la misma que le hace poner en canciones sus intereses varios relacionados con un camino que nos convierta en mejores seres humanos. No son clases para ser mejor, es un buen deseo cantado con una pericia exquisita.

Marc Anthony

Hay muy pocos que sepan hacer salsa como él. Y entiende perfecto que no necesita revolucionar el género, le basta con hacer las modificaciones adecuadas para coquetear con el pop, en un despliegue de habilidad para construir power hits.

Esa es precisamente su maldición. Porque puede sin problemas elaborar un trabajo lleno de éxitos, pero no un disco que se aleje del compendio de quejas amorosas repetidas a lo largo de su trayectoria.

Pero esta falta de versatilidad narrativa no lo hace menos inteligente, por el contrario. A sabiendas de que no tenía en manos grandes anécdotas por contar, le dio a cada tema un toque muy similar al de su mejor momento internacional -en los 90- y hace algo «nuevo» con la musicalidad de lo mejor de su repertorio, por lo que no podemos hablar de fallos, sólo de una floja continuidad.

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