Carta a mi padre

Carta a mi padre

Querido padre:

Muchas veces hablamos de los problemas  de la vida, pero hoy quiero hablarte con la voz de mi experiencia.

Padre, me enseñaste hablar con las palabras de mi alma y ponerle flores a los problemas  cotidianos del día.

En mis noches eres la estrella que me guía, porque te recuerdo cada vez que me agobia un problema. Tus palabras sabias y tu experiencia que me hacían sentir que esos problemas no existían.

Noticias del 6

Recuerdas el día que estuvimos cerca del mar, en esa playa donde me enseñabas a pescar -recuerdos que son más míos-, te enojaste conmigo por haber escrito un verso en la arena, me dijiste que íbamos a pescar no a enamorar.

Sin embargo, al leer las palabras que formaron ese verso, escrito en la arena-que fue el principio de esta pasión loca de mi vida-, me dijiste que escribiera con locura. Mi diste un beso en la frente que nunca lavé, tan solo tenía seis años.

Padre mío, el que me enseñó a caminar de su mano, de tu voz una flor, de tu enseñanza mi carácter y de tu abrazo un amor.

Padre mío, cuantos recuerdos en mi mente, ¿sabes cuándo me di cuenta de la importancia de la palabra papá en mi vida? cuando llegaba a casa de un día duro de trabajo y mi madre me decía: quítale los zapatos a tu papá. Un día, por descuido, jalé fuerte el calcetín y cayó tu pie al piso, no te enojaste, sólo me dijiste que hiciera las cosas con calma. Me acariciaste la cabeza y me pediste que fuera a jugar. Nunca me enseñaste a tener pánico a tu voz, sólo respeto a tu persona.

Imagen: Mi punto de vista

El día que hablamos de hombre a hombre me miraste a los ojos con una voz seria y me contaste que estabas llevando la cuenta desde el día que nací hasta el hombre que hoy soy. Que un día, tu cobrador -la vida-  iba a llegar para cobrar todo lo que yo te debía y que le rogara a Dios que me diera la fuerza necesaria para saldar la deuda de mi vida.

En ese momento callé como calla el ignorante, hoy reconozco que tus palabras son más sabias cuando tienes la razón de una vida,  llegó tu cobrador y no fue uno fueron dos , mis hijos Jonathan y Sheila. Hoy me toca pagar lo que yo te debía, sólo quiero ser como el hombre aquel que no doblaba con los vientos de la vida.

Palabras vienen y palabras van, sólo el silencio de tu voz se escucha más fuerte en mi corazón. Aprende a escuchar para poder hablar, aprende a obedecer para poder algún día mandar. Escucha primero la voz de tu alma, para que ella hable por ti. Aprende de la vida, de esos golpes que da, aprende de tus hijos, para que tú le des alegrías.

Cuando sepas que la vida te premia cuando tú guías, ellos dirán algún día que buen padre fue mi viejo.

Imagen: Milenio

Recuerdo que en clases, ya sé, hace mucho, la maestra de historia nos preguntó que personajes admirábamos más. Mis compañeros y yo empezamos a escribir. En mi caso redacté más de dos hojas.

Algunos de mis compañeros hablaron de Benito Juárez, Pedro Infante, Gandhi y otros personajes históricos. Al llegar mi turno, el salón quedó en silencio, caminé al frente y comencé a leer: el nació el 27 de Abril de 1933 en un lugar llamado Anáhuac, para ser exacto en el estado de Nuevo León. El  primer nieto del revolucionario Benito García. No fue hijo de noble cuna, pero fue un gran señor, estampa de caballero y toma vino fino, el tequila con ñachi -la bebida preferida, ya que toma una copita al mes para conservar el buqué-. Es la persona que da el pan a varios niños, el que viste y calza, el que educa. Siempre está rodeado por varios personas todos los días. Recibe regalos cada fin de semana. Formó a ingenieros, doctores y uno que otro licenciado. El personaje que admiro más se llama Adalberto Díaz García, le dicen Churchill yo le digo papa. Es sabio, inteligente, trabajador, como el  ninguno. No juega fútbol ni mucho menos béisbol pero es un gran señor. Lee el libro vaquero y no utiliza la Internet.

Mi voz tembló y mis lagrimas rodaron por mi rostro. Era mi emoción, quería grítarle al noble señor que es un honor ser un pedazo de su piel, es mi aliento ese noble señor.

Poco a poco se escucha el eco de su voz, como late mi corazón, cuando me acuerdo de él, como el gran señor, el que me guía y dice cómo debo ser cada día.

Imagen: La mente es maravillosa

Si yo pudiera describirte utilizaría miles de palabras, formaría grande oraciones, llenaría esta página solo para poder describir a una persona que fué y será muy importante en mi vida. El arquitecto de mi destino, el hombre de rasgo duro y palabra fina, el que toma vino fino una vez al mes para no perder el buqué .

Si Dios me diera la oportunidad, le pediría que mis letras tuviesen alas para que pudieran y tú pudieras leer esta locura que siento por un señor que nació en Anáhuac, para ser más exacto del estado de nuevo león. Unos le dicen don Beto, otros don Churchill, pero yo sólo te digo: Papá.

Vuela paloma blanca, la que envía el correo, dile que lo quiero, que lo espero en la playa donde pescamos, con las letras de esta pasión que se llamó Mi Padre y yo.

Con Cariño: Tu hijo.

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