Apología del narcotráfico a través de series, telenovelas y películas ¿En serio?

Apología del narcotráfico a través de series, telenovelas y películas ¿En serio?
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A raíz de las recientes declaraciones del flamante secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, pidiendo la prohibición de las llamadas narcoseries, se han manifestado un sinfín de comentarios en las redes sociales, desde el tono político (que no corresponde a Relaciones Exteriores sino a la Secretaría de Gobernación este tipo de controles) hasta sarcásticos ya que el creador de una de las series mas renombradas es el periodista y productor Epigmenio Ibarra, fiel seguidor y defensor del sistema de Gobierno actual.

Ignorando áreas que no son de interés para quien esto escribe, analizando el punto por el cual se propone la prohibición de  este tipo de entretenimiento, que sugiere que da una mala imagen del País, que pone de manifiesto la corrupción gubernamental coludida con el crimen organizado, que rodean de glamour a los “malos” lo que para algunos es atraer a jóvenes inocentes hacia lo que creen sería una vida de lujos, joyas, carros, y mujeres bellísimas, se llega a una conclusión objetiva sobre la materia.

Desde las viejas películas de vaqueros, pasando por aquellas de los años de la prohibición del alcohol en que las mafias trajeron al cine famosísimas películas de gangsters, hasta la fecha en que la realidad llevada a la ficción es tan sólo eso, una historia ficticia basada en sucesos de actualidad y una realidad que no se puede ocultar ni negar. Prohibir la exhibición de este tipo de manifestaciones audiovisuales atenta a contra la libertad de expresión.

Si se hubiese prohibido en su momento las películas o series de vaqueros, nos hubiéramos perdido de conocer la vida de Jesse James, de “Doc” Holliday, Butch Cassidiy, Wyat Earp, en cuanto a los personajes reales entre otros, amén de estupendas series como “Bonanza”, “El Llanero Solitario”, “Rifleman”, “Bat Masterson” etc. y nos hubiéramos perdido las grandes actuaciones de Gary Cooper, John Wayne, Joseph Cotton, Clint Eastwood, Lee Van Cleef y un sinfín de personalidades que hicieron del vaquero (bueno o malo) una caracterización excelente.

Pasando a la época de los gangsters ignoraríamos la vida de Al Capone, Lucky Luciano, Vito Genovese, entre muchos, nos hubiéramos perdido de grandes películas como  “El Enemigo Público”, “Caracortada”, “El Último Gangster”  famosas en los años 30 y no hubiéramos disfrutado de esos impresionantes actores como Paul Muni, James Cagney, Pat O’Brien, Edward G. Robinson, Humprey Bogart, o más recientemente la serie de películas de “El Padrino”, “Buenos Muchachos”, “Casino”, “Los Intocables” por mencionar algunos y quedarían ignorados Al Pacino, Robert de Niro, Marlon Brando, Ray Liotta, Joe Pesci, sin ignorar las series televisivas “Los Intocables” y “Los Soprano”.

En fin, que buenos y malos han existido desde el principio de la humanidad, películas, series y novelas, aunque se basen en algunos personajes de la vida real, no significa que estén mostrando una biografía real del personaje o de los hechos en sí, existe para los escritores y guionistas una libertad para dramatizar, suavizar o dar un toque romántico a equis escena a fin de hacerla más atractiva para el espectador, eso se llama libertad creativa.

Así que la imagen es reflejo de la realidad que se vive en el País, como fue en su momento la grabación continua de escenas Mexicanas del director Ruso Sergei Einsenstein, quien fascinado en su experiencia en el País excedió por mucho su presupuesto, siendo desprovisto de la selección de la edición convirtiendo sus grabaciones en cortos y medio metrajes de una obra que no pudo concretar a su gusto.

Igual nos hubiésemos perdido de la realidad reflejada en el cine a través de los ojos del gran cineasta Luis Buñuel  con “Los Olvidados”, por ejemplo. Y prueba de que la censura es inaceptable es el que se haya “congelado” la buenísima película de Luis Estrada “La Ley de Herodes”, reflejo claro de la idiosincrasia del politiquillo mediocre de pueblo perdido de la mano de Dios. Como hay muchos en México.

Concluyendo el tema, las series, películas o telenovelas relacionadas con la realidad que vive este o cualquier otro País, son producto de la ficción, de la imaginación y creatividad de un autor, de la colaboración de uno o varios guionistas, de la visión artística de un Director y el trabajo actoral de profesionales del medio que reflejan una situación social algunas veces como obras de denuncia y otras simplemente como novelas de actualidad cuya atracción pública y éxito comercial es incuestionable.

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