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La Redacción

Pirata moderna

20 marzo, 2020

Pirata moderna. Tarea compleja definir lo que entiendo por  ser mujer  en la actualidad,   mujer no es la chica delgada, sexy y bronceada de las portadas de revista que se encuentra todo el día con la sonrisa en los labios mostrando su perfecta dentadura alineada y blanca, su melena brillante y  espesa, tampoco  es el cuerpo en bikini que aparece colgado en cuál más de los talleres mecánicos a los que llevó mi auto viejo cuando se descompone.

No!!!, las mujeres reales están cansadas de manera permanente, tienen  preocupaciones muchas, porqué los hijos y las hijas lleguen bien a su destino, porque el perro o gato no se vaya a meter por la ventana que dejaron abierta y les haga un desastre, por la vecina a la que su marido le propina tremendas golpizas y piensa ¿hasta cuando le va a permitir seguir  violentándola?,  las mujeres reales tienen cabellos plateados, bicolor, canas le llaman, arrugas en la piel, cicatrices en el cuerpo resultado de sus batallas de guerra, su corazón remendado con el hilo más potente  e incapaz de conseguir en el mercado mejor abastecido.

Y es que las mujeres de carne y hueso no se atreven a confesar que efectivamente  quieren seguir dormidas no cinco minutos si no el tiempo que su cuerpo estime conveniente rodeada de sus hijos, desayunar con ellos; sin embargo deben postergar su deseo, elegir no anteponer sus intereses personales a los del clan o la familia, eligen salir a trabajar a ejercer su rol de proveedora  o  administradora del hogar.

La mayor parte de las mujeres reales tienen cinco o más oficios y  son afortunadas las que cuentan con alguna profesión.

Por sólo mencionar alguno de sus oficios son: compañeras de vida, amigas, consejeras, orientadoras, psicólogas, chofer, médico, entrenador de vida, cuidadora, vigilante, ángel de la guarda de los hijos, de la mascota, sin dejar de asumir el rol de esposa, compañera sentimental, hija, hermana, tía, prima, sobrina, amiga, compañera de trabajo, colega, vecina, camarada o compañera de lucha.

Una mujer es el sinónimo de la dualidad de la vida, físicamente más frágil comparada con los varones, afortunada ya que la naturaleza dispuso que su cerebro le permita realizar diversas actividades al mismo tiempo, esto entre los veinte y cuarenta años, después de los cuarenta sabe que esa fórmula no funciona y que debe concentrarse en el aquí y ahora, después de muchas equivocaciones descubre que el andar aprisa no garantiza un buen resultado, que los procesos son sistemáticos,  duran el tiempo que deba durar, caminar y recorrer caminos que deba  transitar solas. Procesos que las llevan a descubrir como transitar y pasar por esta vida de acuerdo a su sistema de creencias y valores.

Los beneficios obtenidos del método más antiguo de investigación, observar a distancia me han permitido aprender a diferenciar  expresiones verdaderas de dolor  a expresiones falsas,  el lugar de espectador me ha  permitido ser testigo del transitar de muchas mujeres que eligieron rodear y porque no acortar  el camino; las mujeres maduras son muy parecidas a las actuales generaciones de jóvenes.

La mujer, insiste en tratar de romper esquemas, querer ser única, demostrar la veracidad y efectividad de sus ideas, forjar un camino propio, romper paradigmas, esquemas y todo lo que se cruce en su camino que tenga que ser roto, eliminado, suprimido, borrado, no deja de ser sorpresivo que no existe una brecha generacional, porque la actitud asumida por las jóvenes y las no tan jóvenes, ese ser frágil, diminuto, dulce y tierno, lo que desaparece, se  consume y extingue una vez llega los juzgados familiares, se  convierte en una arpía, la más terrible medusa atenta al menor movimiento de su oponente dispuesta a eliminarlo.

A la mayor parte  del género femenino le cuesta asimilar las rupturas con su pareja sentimental, llámese concubino o esposo, la mayor parte de ellas asumen un rol de justiciero vengador, optan por no responsabilizarse de sus decisiones, dejan de observar que no es otra persona si no ellas mismas quienes desde lo íntimo y privado eligieron  al compañero de vida, quién puede estar lleno de virtudes o de los más terribles defectos, porqué la elección de pareja no puede ser un asunto que se deje al corazón o las feromonas, es un tema de análisis, sentimiento, razón y como cualquier negocio plantearse primero,  ¿soy el socio adecuado para que ésta empresa funcione? O acaso por muchas buenas intenciones que tenga,  ¿no estoy al nivel  para formar esta sociedad?   debo dejar de insistir en conservar una empresa que hace mucho se encuentra en quiebra, actitud lejana  a la asumida por la ideología de las abuelas cuando se referían a la maternidad, “los hijos que dios me mande”, me preguntó que pensarán las bisabuelas, respecto a las campañas de planificación familiar o la expresión “ juntos hasta que la muerte nos separe”.

El punto es que quién sabe en qué parte del camino  la mujer cambio no solo de actitud si no de pensar, su actitud dejo de ser pasiva, ahora ya no solicita, exige compensaciones económicas, toma su látigo con el cuál castigar a su contrario por haber decidido romper el vínculo matrimonial que los unía, una chancla o un guante de box, donde el tiempo que dure la contienda pueda asestar  golpe tras golpe de preferencia ganchos al hígado y de manera certera a su oponente.

He visto a la mayoría de ellas perder sus mejores años de vida enfrascadas en procesos legales desgastantes y costosos sin que exista un proceso terapéutico que les enseñe a tomar conciencia de su rol en un procedimiento judicial, cuando tal vez la importancia para asegurar un buen resultado en el procedimiento legal seria acreditar en primera instancia estar sana y apta mentalmente para poder iniciar un procedimiento judicial desgastante, demostrar haber pasado por un proceso de terapia para estar consciente de lo que implica su participación como defensora de los hijos y no a la muy particular manera de pirata moderna, tomar a sus hijos como botín de guerra y elementos de cualquier burda y vana negociación mercantil.

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