Michael Jackson y el incómodo Leaving Neverland

Michael Jackson y el incómodo Leaving Neverland

Cumplía casi los cinco años de edad cuando el fenómeno Michael Jackson y el histórico Dangerous World Tour llegaban a México. Hubo toda clase de parafernalia, yo tuve una colección de vasos que sobrevive en algún lugar de la casa de mi madre.

Michael Jackson portada de Billie Jean (1982)

Nadie me llevó al concierto pero conservo nítido ese período de programas especiales, entrevistas  y sobre todo el recuerdo de la primera vez que admiré bailar tan espectacularmente a ese raro sujeto.

Lo vi a través de una pantalla y treinta años después aún no lo olvidó. Supongo que quienes tuvieron la fortuna de asistir a la actuación en vivo se quedaron sin aliento. Aceptémoslo, el tipo pisaba un escenario y era casi un semidiós.

Los años pasaron, soy una melómana y no tengo ídolos. Me gusta demasiada música y de toda clase. Alguna que otra canción del señor Jackson está incluida en mis listas de reproducción, porque a pesar de mi escasa predilección por el pop, nunca pude rehuir al talento tangible en sus interpretaciones.

Imagen: BBC

Hace poco busqué el video “Remember the time” y me sorprendió lo bien que ha envejecido, ni hablar de Thriller y lo que significó y significará para la música. Hasta ese momento, yo no tenía nada más que admiración hacia el genio que fue Michael Jackson.

Pero justo hoy me despierto con la conmoción que ha generado el estreno del documental Leaving Neverland, que ni a los irreverentes Simpson ha dejado impávidos y es que la versión de la verdad que propone, es sencillamente horrible.  

Nunca me ha interesado la vida privada  de los artistas y en el caso de Michael Jackson su inverosímil piel blanca  y su falta de nariz me parecieron siempre excentricidades propias de un artista de su talla. Pero una cosa es ser un millonario  adicto a las cirugías y otra muy, pero muy distinta, es ser un pedófilo.

Michael Jackson, Leaving Neverland (HBO, 2019)

Se que ninguno de nosotros puede acusarlo porque no tendremos jamás la certeza de la evidencia sobre la mesa. A nuestro alcance sólo hay  notas de prensa, chismes y documentales como Leaving Neverland, que seguramente seguirán proliferando ya que el afectado no está aquí para defenderse y  sí hay una familia vividora, que va a exprimir para bien o para mal su nombre.

El veto que le impondrán muchos medios en esta nueva cultura de lo políticamente correcto, tal vez ni siquiera afecte el legado del bien llamado Rey del Pop, pero ya hay interrogantes sobre la mesa. Por ejemplo: ¿juzgamos al artista o a la persona?, ¿lo justificamos por los abusos qué el mismo sufrió?, ¿los papás de las supuestas víctimas son inocentes cuando dejaban dormir a sus hijos con el cantante?, ¿trataremos igual los casos que se están destapando en sectores intocables como la iglesia?.

Personalmente, estas cuestiones me incomodan y todavía no tengo las respuestas. La pedofilia me parece repugnante y no consigo empatar la imagen del prodigio que bailaba Billie Jean y hablaba amablemente con el monstruo que pinta o desenmascara Leaving Neverland.

Me queda claro que la idea remota de la violación viajará en mi cabeza junto con los acordes de “Ben”Don’t stop til you get enough” y no sé si le mostraré esos videos a mis hijos. En ese sentido, creo que el daño ya está hecho. De eso se trata esta época, una cruzada para desmoronar dioses y creencias.

Leaving Neverland (2019) | Official Trailer | HBO
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