Los ojos de María Antonieta Rivas Mercado no han muerto

Los ojos de María Antonieta Rivas Mercado no han muerto
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LOS OJOS DE MARÍA ANTONIETA RIVAS MERCADO…
NO han muerto.
Los ojos de María Antonieta observan el fuego de Notre Dame…
Los ojos de María Antonieta vuelan en los laberintos del tiempo.
Los ojos de María Antonieta ya sueñan con la reconstrucción de Notre Dame.

1931. París. Febrero 11. Crepúsculo en El Río Sena.
María Antonieta Rivas Mercado cruza El Sena y se detiene en El Atrio de Notre Dame.
Su corazón respira en vértigos de silencio.
Levita. Flota. Camina.
Entra al Templo Gótico del siglo XII.
Observa la imagen del sagrado corazón de Jesús.
Los ojos de María Antonieta vuelan a los ojos de Jesús.
De su hermoso bolso negro, nace un revólver colt 38…
Es el arma de José Vasconcelos, su amante…
Las hermosas manos de María Antonieta empuñan con decisión el revólver…
rumbo a su corazón…

Silencio de tres segundos…
Los ojos de Notre Dame escuchan los tres últimos segundos del corazón de María Antonieta…

Estalla el disparo en el interior del templo francés.
Truena el disparo en el corazón de María Antonieta Rivas Mercado, la mexicana de 31 años,
que viajó a París a suicidarse en Notre Dame.

Ahhh, duele en la memoria de México…
Ahhhh, duele en los ojos de Notre Dame.
Ahhhh, duele en los ojos del cielo azul de París.
Ahhh, duele en los ojos del Río Sena.

Los ojos de María Antonieta no han muerto.
¿Escuchas el llanto en los ojos de María Antonieta por el fuego feroz del lunes 15 de abril del 2019?
¿Escuchas el río de lágrimas del pueblo francés?
Y de tanto y tanto río de lágrimas está naciendo otro canto… otra música…
Los ojos de María Antonieta no han muerto.
Sueñan con la reconstrucción de Notre Dame, la tumba de la mexicana que desafió la ira de Dios.

JVJ.

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Víctor

Siempre me ha parecido absurdo que en México se vea con romanticismo un acto de agresión como el suicidio de Rivas Mercado. No es distinto al realizado por otro mexicano que, borracho, apagó orinando la Llama Eterna del Arco del Triunfo, también en París; o el que borracho igualmente, accionó la palanca de emergencia del tren bala en Japón. Algo que nunca había ocurrido en la historia de ese transporte. Actos deleznables sin duda.