Los malos hábitos económicos más comunes del mexicano

Los malos hábitos económicos más comunes del mexicano
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No es secreto que un gran porcentaje de la población mexicana en la actualidad no cuenta con una economía estable, por lo que la tasa de la clase baja poco a poco ha ido absorbiendo a la clase media. Y en muchas situaciones al mexicano le es más fácil responsabilizar a alguien más por este tipo de pesares, por ejemplo al gobierno, el cual quizás tenga parte de culpa, sin embargo vale la pena reflexionar acerca de algunos malos hábitos económicos que el mexicano promedio comete cotidianamente.

No ahorra: Según los datos del CONDUSEF el 40% de la población no ahorra, sin embargo a pesar que el otro 60% afirma hacerlo, estos lo llevan a cabo por la vía informal, es decir mediante las llamadas “tandas o mutualistas”, algunos guardan el dinero en casa, por lo que pudiese perder valor con el paso del tiempo. De igual forma cuando se les entrega el efectivo estos disponen de el para realizar pagos pendientes. Lo recomendable es resguardar su dinero en algún banco, los cuales cuentan con diferentes planes que este no pierda valor con el tiempo o incluso pueda generar interés a favor.

Mucho menos invierte: En el párrafo anterior se mencionó la falta de cultura de ahorro en el mexicano, por consiguiente es menor el número de personas que invierten su dinero ya sea en un negocio propio o en la bolsa de valores, de acuerdo con el economista de cada 10, 000 personas en México, sólo 35 invierten en La Bolsa Mexicana de Valores, mientras que en Estados Unidos por cada 100 al menos 65 lo hace. La situación en México se debe a que las personas consideran que esta actividad es para gente de la clase alta, también existe el temor del fracaso al emprender un negocio propio.

Mal uso de Créditos: Se ha convertido en algo completamente normal que cuando el mexicano comienza su liberal este sea seducido por los promotores de tarjetas de crédito emitidas por los bancos o algunas tiendas departamentales, las cuales muchas veces son aceptadas para ser utilizadas “en casos de emergencia” o para darse un “gustito”, incluso algunos de los tarjetahabientes son captados desde temprana edad, por lo que no siempre tienen el conocimiento o la madurez de cómo usar los créditos. Según la Comisión Nacional  Bancaria y de Valores en el 2017 se encontraba el 2.15%  de adeudo en contra de los diferentes tipos de crédito, lo que representa la cantidad de 4.3 billones de pesos. El mexicano acostumbra a utilizar más de una tarjeta   de crédito, calculando cuanto puede depositarle a estas al disponer de su salario, en muchas ocasiones así como cobraron de sueldo se quedan sin este, puesto a que todo  se dirigió a los pagos de las tarjetas. Ahora imagina que pasaría si estás personas se quedaran sin trabajo uno o dos meses, quizás no pudiesen pagar lo que les corresponda esos meses y aunque reingresaran al ámbito laboral, los intereses ya habrán incrementado el adeudo de manera significante y esta es una de las razones por las cuales los tarjetahabientes dejan de realizar el pago de su crédito de manera permanente.

Gastos hormiga: Estos pueden generarse a diario sin que nos percatemos, son pequeñas transacciones monetarias que muchas veces no le prestamos mucha consideración, por ejemplo comprar un refresco de 500 ml a diario, el cuál se encuentra alrededor de los $10.00 mx, al menos en un mes en este tipo de bebidas el mexicano estaría gastando $300.00, ahora toma en cuenta que las personas por lo general tienen más de un gasto hormiga por ejemplo, cigarrillos, frituras, galletas, café, etc.

Envidia y competencia: Lamentablemente el mexicano está en constante competencia con su prójimo, por lo que en algunas ocasiones está al pendiente de los logros o gastos de sus familiares o de los vecinos, por ejemplo si el cuñado compró auto nuevo de repente al mexicano lo apodera las ganas de comprarse uno y de preferencia mejor, haciendo quizás un gasto innecesario. Otro ejemplo sería cuando la vecina decide emprender un pequeño negocio de comida, le comienza ir bien, pero en vez que uno aplauda el éxito del otro el mexicano se comienza a cuestionar porque le está yendo bien, se compara con la vecina e incluso jura que él o ella cocina mejor y que pudiesen hacerle competencia fácilmente.

Esclavo de la mercadotecnia: El mexicano es presa fácil de diferentes estrategias mercadológicas, por lo que constantemente termina comprando cosas que no necesitaba realmente o que quizás sí pero compró el producto más caro por cuestiones de que la marca tiene renombre. Entre las estrategias más comunes están los meses sin intereses, remate de productos, rebajas por temporadas; es como si el cerebro les dijera “si no compras no ahorras”.

No lleva registro de todos sus gastos: Es raro encontrar a un mexicano que lleve a cabo el registro de sus gastos quincenales o mensuales, al menos en un 100%, quizás tengan el registro de los pagos que debe realizar en sus tarjetas de crédito o departamentales y otros gastos fijos, sin  embargo se pasan por alto los egresos que no tenían contemplados.

No tiene un plan de contingencia en caso de emergencias: A pesar de que es una obligación por parte de los empleadores proporcionarle a sus trabajadores la afiliación al Seguro Social, muchos se pasan por alto este requerimiento legal y el empleado no exige este derecho, de igual forma existe un significante porcentaje de mexicanos que se sostienen económicamente por la vía informal por lo que tampoco se afilian al Seguro Social. Lamentablemente es aún menor el porcentaje de mexicanos que contratan seguros como los de vida o de accidentes vehiculares por el clásico pensamiento de “¿Cuál es la probabilidad de que eso me suceda?”

Machismo: Uno se pudiese preguntar ¿Cómo el machismo repercute en la economía del mexicano?, lamentablemente en las familias del país en algunas ocasiones no basta con que una de las figuras paternas trabaje, sin embargo en muchos matrimonios “convencionales” aún existe la mala práctica en la que el marido le prohíbe a su esposa laborar y generar más ingresos para el hogar, imagine los beneficios que le proporcionarían a su hogar si ambos contribuyeran económicamente. De igual forma se han dado situaciones donde ambos trabajan, per el ego del marido se ve herido por el hecho de que su esposa perciba más beneficios económicos que este.

¿Con cuál de estos malos hábitos te identificaste?, y ¿cuál otro mal hábito económico conoces?