Greta Garbo: Divina, treinta años después

Greta Garbo: Divina, treinta años después
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Greta Garbo es un nombre mítico de la cinematografía mundial. Bautizada como Greta Lovisa Gustafsson, llegó a Estados Unidos en 1926, después de cosechar sus primeros éxitos en Europa para convertirse en la máxima estrella de la recién creada Metro-Goldwyn-Mayer (MGM).

Hollywood se rindió pronto ante la hermosura de su rostro, perfecto y estoico, propio de sus raíces escandinavas y su nacionalidad sueca. La marca Garbo fue sinónimo de éxito en taquilla y la actriz se elevó al status de auténtica diva, además de ser la  mejor pagada de su época. El público le concedió el apelativo de La Divina y su figura se rodeó de un halo de misterio y magnificencia que la persigue hasta su muerte ocurrida el 15 de abril de 1990.

A pesar de su prematuro retiro y la firme declaración de “Quiero estar sola”, Garbo fue siempre para la prensa y sus admiradores una leyenda viviente de la época dorada del cine. El enigma de su vida permanece vigente a casi 30 años de su deceso. A continuación 4 recomendaciones  para recordarla en su aniversario luctuoso:

Flesh and the Devil (Clarence Brown, 1926)

Garbo no interpretó precisamente chicas buenas y abnegadas. La película, filmada antes de la censura impuesta por el código Hays y del cine sonoro, es un ejemplo del gran atractivo sexual que la esfinge sueca ejercía, a pesar de salirse del canon de belleza habitual.

La historia narra la rivalidad  que surge entre dos amigos, Leo von Harden (John Gilbert) y Ulrich von Eltz (Lars Hanson), cuando ambos se enamoran de Felicitas (Greta Garbo). Con aires de mujer fatal y una química con Gilbert que se nota en la pantalla, Garbo protagonizó está cinta que habla del pecado y el deseo, y sobre todo, de la lealtad.

Queen Christina (Rouben Mamoulian, 1933)

A Greta Garbo siempre la persiguieron los rumores acerca de su homosexualidad y en gran parte, esta película tiene la culpa. El personaje de la reina fue perfecto para fortalecer su imagen de inalcanzable , al tratarse de una mujer inteligente y poderosa que prefiere abdicar al trono antes que casarse por obligación.

El mejor papel de su carrera y el más que queer, implicó disfrazarse de hombre y besar a su compañera de reparto. La reina Cristina de Garbo seguramente tiene poco que ver con lo que comprueban los libros de historia, pero bastante con la fuerza e independencia que simboliza la actriz.

El guion describe a la astuta y etérea monarca luchando por anteponer el deber con su pueblo a sus deseos personales. La llegada del amor con el rostro de Antonio (John Gilbert), el emisario extranjero, precipita todo el porvenir.

La fotografía de esta película y los primeros planos al rostro de la protagonista, son icónicos en la carrera de Garbo. El tiempo han convertido a este filme, en un objeto de culto entre los fans de la artista.

Anna Karenina  (Clarence Brown, 1935)

Si hay un personaje trágico y feminista en la literatura, es Ana Karenina. El clásico de León Tolstoi. ha tenido muchas versiones pero esta adaptación es la mejor. La MGM realizó una estupenda producción para llevar a la pantalla grande toda la opulencia de la Rusia zarista antes de la revolución.

Garbo viste con soberbia la clase de Ana Karenina y también con soberbia soporta en su papel, el drama de perderlo todo: matrimonio, reputación e hijo; víctima del amor mal correspondido y de la estrecha sociedad cuyos juicios están dominados por los designios  de los hombres.

Aún y con toda la adversidad encima, la interprete no pierde un ápice de elegancia y sensualidad.

Camille (George Cukor, 1936)

Situada en la cima de su carrera y con todo el oficio de la actuación encima, La Divina participa en la adaptación de La Dama de las Camelias (Alejandro Dumas).

George Cukor, el llamado director de actrices, logra además del lucimiento físico, una Marguerite Gautier muy veraz y humana; desvaneciendo  el velo de frivolidad que envuelve a la cortesana más famosa de Francia, sin derrumbarla de su pedestal.

La escena inicial con la llegada a un burdel fino de Paris, conquistó a más de un Armand Duval. Los diálogos son agudos y muy amenos, enfatizando siempre la personalidad esquiva de Marguerite y de la propia Divina. Es a medida que avanza la trama que el espectador comprende los motivos de la protagonista.

Un trabajo muy alabado de Greta Garbo que consiguió el Premio de los Críticos de Nueva York  y una nominación al Oscar como mejor actriz.

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