Grandes directores de cine y sus opciones para Semana Santa

Grandes directores de cine y sus opciones para Semana Santa
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La Semana Santa significa para muchas personas época de reflexión y máxima devoción. Para otras, días de asueto y un buen pretexto para ir a la playa. Independientemente de las convicciones religiosas, es muy difícil permanecer completamente ajeno a la semana más importante para la fe católica.

El mundo del entretenimiento participa también y es común que se transmitan programaciones especiales con películas o series basadas en personajes o temáticas religiosas. En México las infaltables son Los Diez Mandamientos (1956), Ben-Hur (1959) y desde hace varios años el ambiciosos espectáculo pseudo gore de Mel Gibson, La pasión de Cristo (2004).

Sí te interesa este tipo de contenidos o simplemente no tienes más opción que verlos porque fuiste a visitar a tu abuelita, aquí hay tres buenas opciones:

Nazarín de Luis Buñuel (1959)

Luis Buñuel elabora su propia versión del libro homónimo de Benito Pérez Galdós y consigue el premio internacional en el festival de Cannes. El elenco incluye importantes figuras de la época de oro del cine mexicano como son: Francisco Rabal, Marga López, Rita Macedo e Ignacio López Tarso. Cuenta además con la fotografía virtuosa de Gabriel Figueroa.

La historia aborda la vida del padre Nazario, un auténtico mártir del sacerdocio: predica en la pobreza, aboga por los necesitados y las prostitutas. Es vejado hasta la saciedad por los poderosos, y aunque tiene momentos de debilidad, permanece firme en su misión de traer bondad y justicia al mundo.

El padre Nazario es una representación de Cristo en su faceta humana, y el director aborda el trasfondo social que hay en el mensaje bíblico.

La trama tiene todos los clichés de la época: los buenos lo son hasta la exageración y los malos no se cansan de serlo, pero plantea conflictos interesantes entre el sufrimiento terrenal del hombre, “necesario”, según la doctrina cristiana para trascender a lo divino.

 La cinta contiene el surrealismo que más adelante caracterizara la obra de del director aragonés, con escenas que en su tiempo los más conservadores calificaron de heréticas.

Jesús de Nazaret de Franco Zeffirelli (1977)

Este largometraje de más de 6 horas de duración, es un absoluto clásico de Semana Santa que se niega a envejecer. Conviene verlo en formato de miniserie, ya que el director incluyo los cuatro evangelios del Nuevo Testamento y como película es extensa.

La producción no escatimó en escenarios y vestuarios. La fotografía es icónica y pasó a formar parte del imaginario popular en forma de “estampitas”, cuadros y demás variantes de artículos religiosos.

El reparto cuenta con grandes estrella de la década, y con Robert Powell-  el rostro más famoso de Cristo del siglo pasado-.  

El Jesús de Nazaret de Zefirelli es de ojos azules y tipo europeo. Todo en su film está acorde a los patrones de belleza occidental.

El director mantiene la solemnidad del material sacro, pero los grandes momentos los obtiene cuando sus roles son creíbles: se dio el lujo de mostrar al noble  carpintero José dudando de que el embarazo de su prometida sea obra del espíritu santo, apóstoles riñendo entre ellos, reyes embrutecidos y gobernantes corruptos.  Hacer que los personajes bíblicos tengan defectos comunes ayuda a que el espectador se involucre con el drama, y sobre todo, con la enseñanza de Jesús.

El evangelio según San Mateo de Pier Paolo Pasolini (1964)

La obra máxima del polémico director italiano, ateo declarado y homosexual quien se alejó por completo de los santos con aureola y el exceso de ornamentos que, por lo general, caracterizan a estas películas y se limitó a contar su visión artística de la historia. El resultado: una joya del cine.

La narrativa que presenta Pasolini es la del redentor de carne y hueso, un auténtico revolucionario, desnudando  de toda artificialidad y cursilería el evangelio, para centrarse en su verdadero significado.

La película prescinde de la cruz inmaculada  pero mantiene el misticismo. El Jesús de Pasolini no es de rasgos físicos perfectos ni camina milagrosamente sobre las aguas, pero en su humilde dimensión humana es el más extraordinario.

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