Bitcoins: el nuevo dinero que se gesta en el presente

Bitcoins: el nuevo dinero que se gesta en el presente

A lo largo de la historia de la humanidad el dinero ha regido la vida de millones de seres humanos que han dejando su huella por el planeta.

Se tiene conocimiento que el dinero empezó a circular unos cuantos siglos antes de Cristo. Con los primeros intentos de acuñación de moneda y una vez concretada dicha emisión, se relevó hasta cierto punto la permuta directa de cosas entre las personas, resultando como la mejor forma para intercambiar objetos de valor.

Si bien es cierto que el trueque sigue vigente hasta la fecha, por lo general es el pago de efectivo por un bien o servicio lo que tiene más fuerza entre los seres humanos.

La moneda física o el papel moneda tangible resulta más útil para la comunidad, al menos por que cuenta con el respaldo de los gobiernos.

Imagen: El mundo infinito

Las monedas están elaboradas con metales como el oro, la plata y el cobre. Para la fabricación de los billetes se utilizan materiales como el papel, polímeros o alguna fibra sintética.

A este tipo de dinero se le conoce como FIAT, que viene del latín ‘hágase’ y es el metálico establecido como moneda de cambio que cuenta con la vigilancia del gobierno de un país. Existen leyes específicas encargadas de que se le dé un buen uso a dichos activos.

En fechas recientes, el dinero -al igual que todo lo que nos rodea- está cambiando de forma vertiginosa, pues si bien es cierto aún sigue predominando la forma de pago física que representa el papel moneda, más cierto es que desde el año 2009 una moneda virtual de nombre Bitcoin ha venido a poner en duda un sistema que ha funcionado desde tiempos inmemoriales.

Esta divisa de carácter digital (se refiere a dinero que se emite de forma electrónica o puede emitirse por medio de la utilización de la internet y sistemas de valores digitalmente almacenados), ha demostrado ser una alternativa al papel moneda, ya que es una forma cómoda y práctica de pagar desde la tranquilidad de una habitación que tenga una computadora con acceso a internet.

En corto tiempo, el Bitcoin ha logrado posicionarse como la moneda más poderosa del mundo, aun cuando ha caído bastante su valor. En 2017, en México llegó a costar casi 400 mil pesos (valor promedio máximo que alcanzó dicha moneda a finales de ese año).

Imagen: Wall Street Journal

Actualmente dicha criptomoneda alcanza un valor promedio de 65 mil pesos (mucho más valor económico que el euro, el dólar estadounidense o cualquier moneda FIAT del mundo).

Además del Bitcoin, existen varias criptomonedas denominadas ‘Altcoins’, concepto que se usa para definir a todas las monedas digitales que no son el Bitcoin.

Existen cientos de criptomonedas. Ethereum, Ripple, Bitcoin Cash ABC, Bitcoin Cash SV, Litecoin, Dashcoin y Dogecoin destacan como las principales.

Sin embargo, cada día surgen más de éstas, algunas que pueden convertir a unos cuantos en multimillonarios y otras que pueden ser la ruina de aquel incauto que compra sin saber con qué tipo de respaldo cuentan dichas monedas digitales.

En mi experiencia dentro de este mundo, nos encontramos ante un posible cambio de paradigma en cuanto al dinero se refiere, ya que las criptomonedas seguramente van a arrojar a nuevas generaciones de millonarios y también van a representar el rezago y el ostracismo para toda aquella persona que no sepa cambiar a esta nueva modalidad de dinero.

Las criptomonedas son una forma excelente de dejar de castigar a nuestro planeta, pues con los billones de dólares, pesos, euros y demás elaboradas de papel, están muriendo millones de árboles. Lo mismo sucede con la sobreexplotación de la industria minera para extraer oro, plata, cobre y demás metales que sirven para elaborar las monedas físicas.

Imagen:Ticbeat

Por ello, las criptomonedas representan la mejor forma de dejar de flagelar en este sentido los recursos naturales de la tierra, además de ser una llamada de atención para esos bancos opulentos que han olvidado que detrás de esa persona a la cual solo ven como un número, hay sueños y merecen respeto por el simple hecho de pararse frente a sus cajeros -que muchas veces están de mal humor por la poca paga y el exceso de trabajo que les asignan-.

Si sumamos que a diario las filas para hacer pagos o recoger dinero físico representan situaciones agobiantes para una sociedad que vive dentro de un círculo de estrés, el Bitcoin y las criptomonedas pueden considerarse una valiosa opción para evitar más preocupaciones.

Es buen momento de adoptar la tecnología ‘Blockchain’ (tecnología base de las criptomonedas y que es un formidable libro contable en el que los registros o bloques están en coyuntura y encriptados para proteger la seguridad y privacidad de las transacciones), ya que es probable que quien no entre ahora por gusto, el día de mañana termine haciéndolo por obligación y sin los beneficios que hoy representa la tecnología de libertad que nos ha heredado Satoshi Nakamoto, padre de la Blockchain y el Bitcoin.

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