El amor en tiempos de reggaetón

El amor en tiempos de reggaetón

En la antesala de una nueva década y adentrándonos más en este milenio que es totalmente diferente a lo que se vivió entre el año 1000 y 1999, pareciera que el amor romántico va en caída libre para darle paso a diversas formas de pasión que rayan en lo denigrante para una mujer.

Es un tiempo delicado, donde hemos dado pie a que nos bombardeen con música que resulta un avieso mensaje con el fin no confesado de maltratar a las féminas.

Imagen: Freepik

Los autores de esta música no han meditado que en medio de tantos feminicidios, violaciones, acoso físico y verbal contra la mujer, sus canciones representan un lastre para la sociedad, ya que al permitir existir canciones que agreden a las féminas y que entran en la mente de las nuevas generaciones sobre todo de hombres, estamos dando oportunidad a que se comentan crímenes sobre todo de aquellos que aún no tienen una personalidad bien conformada.

Entre la mala educación recibida en casa y el cañoneo de mensajes directos e indirectos (subliminales), estos “hombres» consideran que tienen el derecho de agredir a las damas, cuando deberían ser los seres que más debemos cuidar, porque de ellas proviene la vida.

Esto me recuerda a la película «La purga» (titulada «12 horas para sobrevivir» en Hispanoamérica y «La noche de las bestias» en España), en donde una vez al año por una noche, todos los crímenes, incluyendo el asesinato, son permitidos y en donde los hombres que desean violar mujeres lo fundamentan diciendo: “Es mi derecho”.

Imagen: Taringa

En este sentido, haciendo una reflexión interna estimo que los hombres que cometen atrocidades contra las mujeres tienen justamente ese pensamiento, de que es “su derecho”. Cometer barbaries contra un grupo vulnerable, en este caso, las féminas que son las menos culpables de que las maltraten. Por otra parte, en ocasiones, algunas mujeres se prestan para bailes y situaciones que las denigran, a cambio de unos pesos o por “ligar” con un hombre, en su afán de divertirse o por la ilusión de tener a su lado a alguien que les gusta.

En este sentido, recordando hace unos meses, estaba en una tienda de autoservicio, de esas que venden muchas cosas en la madrugada, y vi a dos muchachas subirse al vehículo de tres jóvenes después de haber comprado varias latas de cerveza sólo porque estos últimos les hablaron “bonito”, pese a que no tenían más de cinco minutos de haberse conocido.

Eso es exponerse a que las cifras de delitos contra la mujer crezcan de manera exponencial, me pareció curioso que los jóvenes iban escuchando en el estéreo de su automóvil música de reggaetón, justamente.

A finales del milenio pasado y principios del actual, era relativamente normal dejar ir a una hija o hijo a la tienda a comprar víveres. Ya un poco más grandes podían ir a tardeadas o bailes en donde se la pasaban muy bien, casi con la certeza de que regresarían a salvo a sus casas.

Imagen: FACT Magazine

En la actualidad, pareciera ser una cuestión de suerte dejar ir a los hijos a lugares de diversión y esperar que regresen con bien, cuando eso tendría que ser algo implícito como hace 20 años.

Resulta interesante que, si uno revisa la letra de las canciones de hace 20, 30 o 40 años atrás, se hacía apología al amor y el respeto a la mujer, hoy en día, que se supone el mundo está avanzando en cuestiones de igualdad de género, edad, raza y condición social, se le dé oportunidad a intérpretes como Maluma, Daddy Yankee, Wisin & Yandel, Don Omar y muchos más, a que invaden la mente en desarrollo de nuestros adolescentes con letras como la del cantante Ozuna de nombre “Me reclama” y que reza: “Es que ella los prefiere, boquisucios. Quiere que le meta duro con el prepucio. Se puso en cuatro patas, quiere que lo entre. Por donde le sale caca, abre esas patas».

Otro ejemplo, es la canción de Wisin & Yandel que dice: “Lunes a viernes tiene novio, pero el sábado lo deja, aparece el domingo con la cara de pendeja, ella se viste cara y el tipo se acompleja. El tiguere es su favorito me lo dijo en la oreja Señora mía, saludable, rica, cero calorías».

Pareciera coincidencia que la música refleje lo que se está viviendo en la sociedad actual. El ejemplo de esas letras denigran a las mujeres, con mensajes que resultan una hipérbole del machismo, así como de un patriarcado mal encaminado, en donde los muchachos actuales se ven aguijoneados por una saeta de palabras que hacen ver al sexo femenino como un objeto de placer y no como un ser vivo con emociones y sentimientos.

Personas que deberían ser respetados tal y como lo hacían en buena medida muchos de los hombres de antaño, sobre todo aquellos que se dejaban influenciar por el romance, ya que es un axioma que siempre han existido “machos” que olvidan quien les dio la vida y el valor de una mujer.

Imagen: Youtube

En una sociedad cada vez más incluyente -salvo error de apreciación o interpretación de mi parte-, dejar que las letras del reggaeton tengan influencia en nuestra mente y la de los jóvenes, es la mejor forma de que olvidemos el amor romántico, ese que habla de un sentimiento cariñoso y generalmente celestial que conlleva afinidad emocional con el ser especial y que no se basa únicamente en atracción sexual, sino en sentir eso que se ha perdido en la actualidad, las viejas mariposas en el estómago que son una ambrosia superior a únicamente sentir mariposas en los órganos sexuales.

Hay mucho por cambiar y mejorar. Mi reflexión es que la música del reggaeton no representa un avance social, sino un retroceso en el tema del amor y el valor de la mujer.

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