Discoteca: álbumes nuevos de The Chemical Brothers, Karen O y The Drums

Discoteca: álbumes nuevos de The Chemical Brothers, Karen O y The Drums
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The Chemical Brothers

Para Tom Rowlands y Ed Simons la única respuesta posible ante el estado de descomposición mundial es bailar. Su disco más político desde que irrumpieron en la escena electrónica reafirma la idea de que cuando todo está perdido hay que alzar la voz mientras nos movemos.

Por eso desconocen fronteras y locaciones. La propuesta de unificación se despliega a lo largo de este álbum y la acentúan con el nombre de esta novena placa de estudio.

Desde el house ácido al beat ultra revolucionado, pasando por el pop raro, lleno de atmósferas enfermizas, este nuevo trabajo significa lo más depurado de lo que han presentado en la última década: es una especie de resumen de todo lo intentado y el pináculo en esa fusión entre la protesta y los ritmos que te gritan: no te dejes, levántate y canta con nosotros. ¡Una maravilla!

The Drums

Ahora como solista, Pierce se aferra a la fórmula ochentera que le sentó tan bien en su anterior LP, cuando todavía Jacob Graham hacía que funcionaran como dúo.

Pese a la aparente repetición de formato, la verdad es que hay una mayor atención a los detalles, lo que se refleja en una placentera creación de capas de sonidos que no son simple ornato, sino que se han colocado con cuidado para experimentar.

Quizás esas ansias de explorar es lo que convierte este álbum en un trabajo disperso y carente de un hilo conductor. Aún así, es agradable al oído y se presenta como un ejercicio en el que el neoyorkino intenta llevar su creatividad musical más allá.

Karen O, Danger Mouse

El trip hop rige este disco que se nos presenta más como una curiosidad y las ganas de ambos autores de “ver qué sale”, en una unión que se antojaba demoledora, pero que no pasa del experimento.

No es que sea difícil de escuchar, por el contrario, pese a los giros que se aprecian en la producción, es notoria las ganas de demostrar que como humanidad poco a cambiado en temas tan importantes como la integración, el respeto a los demás y los discursos de odio.

La apuesta no es muy vendible y funciona más como curiosidad que como un disco con una idea clara. Aún así, tiene un enorme espíritu jazzístico, ese que aparece cuando dos talentos deciden improvisar.

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